12 abril 2007

Juventúd he ímaginación al poder

En alguna otra realidad la Rana Verde era vaquera, montaba una vespa y tenía fijación por el rococó.

De lejos me pareció que era una de esas tartas infantiles de cumpleaños con figuritas. De cerca me impactó un poco la falta de minimalismo.

Pero me pareció que "El vaquero del rastro" era una muestra perfecta que combinaba una película de los setenta de Alfredo Landa y una novísima campaña de márketing, al más puro estilo "hecho en casa", de algunos anuncios tipo "ahorrar con Carrefour es posible" o "bienvenido a la república independiente de tu casa", de Ikea.

Mi abuelo tenía una vespa de esas, con la que recorría la sierra de Madrid abriendo negocio. Mi abuelo se parecía a Quijote: enjuto, escaso de carnes y con una pasión que parecía salírsele por los ojos. Tentado estuve de buscar al Quijada de este Clavileño "made in Italy" pero, finalmente, preferí dejar que mi romántica fantasía trazase el perfil de su Triste Figura.

Aquí os dejos algunas instantáneas. No perdáis detalle de los carteles.







1 comentario:

Juanjo dijo...

Esta rana es bastante curiosa. Habrá que seguir visitándola. Me ha gustado mucho tu blog. Un saludo.