11 febrero 2012

La ciudad (en memoria a diciembre 2011)

La ciudad sin rey, sin salvaguarda alguna. Hecha fulana por sanguinarios espías. Tomada, invadida, hecha suya irrevocablemente por el mortal lapsus que eclipsó al futuro.

Edificios huecos de cimientos mortecinos; su cenicienta piel se desprende y yace seca como hojarasca por las aceras.

No fluye el río ya, sino un llanto que se arrastra carmesí.

A parpadeos, árboles de corcho con coronas de espino expían por haber querido beber del sol.

Alienada, ajena a sí misma, se descompone para dejar de haber sido y ser nada.

11 noviembre 2011

Impresiones imaginarias

Cobre y oro brotan de su mentón.
Del alba de su sonrisa despuntan blancos lienzos, promesas de su interior.
El arrullo de su voz, acunó al dolido niño.
La danza de sus manos, cautivó la piel que encarcela.
Y del pozo de su mirada, bebió el sediento de aliento.

17 septiembre 2011

El abrazo de Apolo

Es tu abrazo el que protege.
Es tu abrazo el que abriga.
Es tu abrazo el que da vida.
Es en tu abrazo que se siente el latido del sol.
Es en tu abrazo que desaparece todo mal.
Es en tu abrazo que se funden la carne y el hueso con la tierra que los sostiene, con el aire que los rodea, con el cielo que los corona.
Es en tu abrazo que uno no es, para sentirlo todo y ser mar.
Y es en la fuerza de tu abrazo que ese mar respira y se mece con olas acunadas por tu luz.

08 agosto 2011

Desabrocho mi piel

Quiero desabrocharme la piel y colgarla en alto mastil para que no la roce, ni huela, ni mire, ni dañe, ni queme ser alguno.
Quiero que deje de sentir, que se seque, que yedre costra hasta cubrirla y convertirla en pago de estigio paso; y decansar en la nada.

02 junio 2011

Ebrios

Cubrís vuestros pellejos con otros de animales.
Ausentes de mente, borrachos de poder, no conversáis, solo oís vuestro eco vacío, que os abduce y atonta.
¿Quiénes sois?¿lo sabéis?.
Sonrisas huecas, amigos infames. No os relacionáis, os propagáis. Sois virus.
Vuestra bondad no es más que despojo de calaña.
Coronados con dorada y verde calavera, absurdos y sordos, os condeno al espejo de vuestro ser.
Yo, borracho.