Qué sucedió para que guardéis esas puertas.
Qué sueño os mantiene durmiendo, que no despertáis.
A qué mundo pertenecéis, que veo un reflejo de lo que fuimos y de lo que está por llegar.
Qué humanidad os queda, si cuando os miro me parecéis bellas y terribles.
Qué mano os sumió en esa sedencia perpetua.
Qué sabéis, para aceptar esa constante permanencia.
Hijas y hermanas del granito, custodias de la vida que no tenéis.
Sois pura fuerza contenida -¿contenida?- por la mano de Morfeo.
Sed.