07 marzo 2010

Me alejé de la luz

Me alejé de la luz. Me fui de aquél que tanta luz tenía a su alrededor. Su halo brillante cubría todo mi cuerpo, mi ser, el de todos cuantos le rodeaban. Mis ojos aún estaban imantados de pasión y abstracción. Qué dulzura, qué brisa tan purificadora corría en su presencia. Qué luz tan perfecta.

Me alejé de su luz. Me separé de su mística presencia. Dejé de oír su voz de miel, canto de ruiseñor extinto. Perdí los ojos de mirada cartográfica. Me perdí.

Limpié mis oídos con silencio y lavé mis ojos en tinaja de fría noche. Sordo y ciego, me busqué. Acercándome a las sombras, me abrigué de oscuridad.

Me alejé de la luz... para buscar la mía. Invisible bajo el resplandor ajeno, diluida en el brillo del maestro, cómo buscarla en presencia del astro rey. No estaba solo, ni apenado, ni alejado, ni abandonado. Ya refulgente espada con lengua de fuego, ya tenue fósforo... No hay más preciado tesoro, no más reconfortante abrazo, que la mano que sostiene el candil encontrado entre las sobras del corazón.

14 febrero 2010

El adoquín

Cayó la iglesia, haciéndose añicos.

Se derrumbó el hospital, con sus médicos e instrumental.

Desapareció el gobierno, dejando al pueblo para siempre.

No se volvió a ver policía alguno, pareciendo no haber existido nunca.

Caín y Abel se secaron. El padre olvidó al hijo y este a su semilla.

Las sombras se hicieron una, grande y merodeadora, que cazaba compungidas almas.

Tanto cayó, tanto desapareció, que de las calles solo quedó un adoquín en el que sostenerse. Siendo este y no otro en el que encontrar apoyo, qué necesidad tenía, qué deseo no colmado.

Rodeado de un entorno futurible, un adoquín era lo único realmente necesario para mantener lo único tangible: el ahora.

Siniestra sombra acechante que lame frente y nuca. Regocíjate en el escalofrío que quiebra la espalda; pero conoce que dentro del hombre, solo pude haber luz.

28 enero 2010

La luz de enero

Formar parte de la vida, es como ser una luz.

Una luz fuerte e intensa unas veces, más débil y discreta otras.

Hay luces que eclipsan a las que están a su alrededor. Otras apenas alcanzan a iluminar el camino que tienen frente a ellas.

Las que hay son cálidas como una suave manta y luego las que son frías como duro mármol.

Las hay lejanas e inalcanzables, como un puño esculpido cerrado.

Las hay cercanas y cotidianas, como la alegría de un niño.

Están las que guían y, también, las que ciegan.

Algunas siempre van acompañadas, otras apenas conocen otra luz.

Las hay que se esfuerzan para brillar con mayor intensidad, mientras que otras prefieren limpiar con atención y cariño el cristal que las cubre, para que su luz sea más limpia.

Una luz que solo brille, no dejará de proyectar alguna sombra.

Con cada decisión que tomamos, estamos decidiendo qué luz estamos proyectando. Y hay un momento en la vida, en el que hay que ser consciente de la luz que somos.

Remoto y perdido, no hay más luz que la tuya. Sé el alba del año que entra, sé la luz de enero.

09 septiembre 2009

La proeza del Elemento

Su voz resonaba en mi cabeza. Estaba frente a mí como un actor que con visceral pasión busca sin conseguir que un telón ponga fin a su dramático destino. Su monólogo era una espiral condenada a no tener fin, por no obtener una respuesta. Sus palabras describían la pregunta que era la infinita representación del eterno egoísmo: cómo era posible que hubiera grandes países, países desarrollados, que permitiesen la miseria y el hambre de otros.

¿Cuántas veces la lujuriosa lengua del deseo te humedece el cuello ante lo nuevo, lo que no se tiene, lo que no se posee?. Comparativamente con esos países pobres, uno se siente mal: entran remordimientos.

¿Por qué si el alma humana puede sintonizar con el llanto de sus hermanas, también puede mirar hacia otro lado, olvidar con facilidad?. Un escudo egoísta que solo unos pocos han desechado.

Tal vez, la razón de la supuesta pasividad de toda una nación, podía tener respuesta en un solo individuo. Vi entonces, más allá de todo número, hilos de tenue luz que salían del pecho de cada persona y se dirigían al cielo. Allí se unían, enroscándose como un tornado, sosteniendo el mismo cielo y formando un poderoso tronco, grueso y de cegadora luz blanca: la luz de una nación. Qué persona puede reclamar a la nación que dirija su luz para el auxilio de otra, si esa persona no mueve su hilo luminiscente para mirar al dolor y recordarlo.

Que si un hombre quiere puede cambiar las cosas, no es algo que el silencio haya ocultado. Sí la decepción, sí la desesperanza, sí la apatía. Humana es la voz que clama ayuda y, por humana hermandad, se ha de recordar el dolor.

Qué terriblemente simple: el total, como suma de las partes, no es indivisible. Los elementos son los que le permiten cambiar, fluir. He aquí la proeza del Elemento. El hilo que dirige la luz de una nación.

17 mayo 2009

La imagen que lleva su nombre

Domingo y de camino por el Rastro encontré un sendero de baldosas amarillas que me llevaron por la acera paralela del cotidiano mundo.

Encuéntralos. Pon un nombre a cada nuevo descubrimiento. Bautízalos a todos.

La cerilla de la creatividad se enciende al frotar nuestro fósforo interior, con la sólid
a realidad. La llama de la imaginación prende de un gesto que no debes olvidar.

La aguja que cose realidad y fantasía está en la virtuosa mano que no olvida que la Historia siempre fue y seguirá siendo Interminable. Y en esa historia de realidad fabulada encontrarás:


Perelín, la selva multicolor...





El túnel de luz que habremos de cruzar, la puerta al otro lado...





La simpleza y la complejidad del rostro humano...




La fatal caricia del Vesubio...




El infinito dilema entre detenerse o seguir...


Sí, has de nombrar cada nuevo descubrimiento. Cada centella de irrealidad. Busca la imagen

12 abril 2009

No hay más...

No hay más reino por llegar que el tuyo.

No mayor salvación que tu perdón.

No más virtuosismo que la luz de tu palabra hecha obra.

No hay más paz que la que tú concedes.

Ni más protectoras alas de ángel custodio que tu amor abrazando.

Ni mirada, ni retrato, ni biografía más auténtica que tú.

Ni más fiel amigo que llore o ría con más libertad que tú.

Del todo me abstraigo, no hay más que tú... Sé tú...

01 marzo 2009

La laguna

El agua es un cristal movido por el viento, dentro del cual todos somos Alicia.

Mirar el fondo del agua es, sencillamente, ver. Verte. Verlo. Mirar el otro lado, contemplar la otra posibilidad, la muchas veces olvidada.
Las emociones son las mantas que adorablemente nos protegen del traidor engaño y las cristalinas aguas que nos revelan su fondo.

Sí, en el fondo está todo...
Aguardan los niños que no escuchamos. Los niños que ahora estiran sus delgaditos brazos para hacerse recordar...



Y también la emoción creativa que se hace extremidades para escapar de la yerma roca que apenas late ya, y que la come viva...



Y, a pesar los años, sigue yaciendo nuestra Ofelia...



Todo está en la laguna... Calma sus aguas. Mira su fondo. Escucha su RanaVerde.

09 febrero 2009

Lo que hice...

Saqué un hilo de mi corazón y lo uní al Sol, para que una cálida gota siempre me alimentase.

Dejé que mis pies enraizasen, para recordar a cada momento quién era.

Extendí mis brazos al cielo, alargando infinitamente mis dedos y, convirtiéndolos en velas, escapé del puzzle en el que debía encajar.

Respiré el aterciopelado recuerdo de mi infancia para dar un soplo de vida a mis ahogas esperanzas.

Amé al odio que me cercó con las espinas de una rosa bella y terrible. Y, así, esta olvidó sus espinas y dejó volar sus pétalos al viento allanando mis pasos y bañándome en su aroma.

Dejé por el camino lo que poseía, perdiendo poco a poco el recuerdo de quien era. Ajeno a mí, me descubrí, y vacío de toda carga me preparé para tomar lo que quería.

Y ahora, donde quiera que me dirija, guardo en mi mano una semilla dorada. Una vez su luz me iluminó cuando todas las demás desaparecieron.

01 enero 2009

Enero para Marchino

Al cuchillo de enero, se le guarda en el cajón.

Al acantilado acerado de enero, se le cambia por una verde pradera.

Del frío enero, uno se abriga con una manta de abrazos.

Al ciego enero, se le da un bastón de nubes de algodón, para que encuentre un camino más dulce.

A los picos saltones y entrometidos de enero, se los derrite con un sol de chocolate.

A la acera dura de enero, se la cubre con una alfombra roja y mullida.

A la cuesta de enero, se la mira desde arriba.

A las malas nuevas de enero, se les leen cuentos bonitos.

Y al estridente chillido de enero, se le cantan nanas escritas con miel.

Feliz cumpleaños, Marchino.

24 diciembre 2008

X+Krd 08



Tengo un recuerdo de la Navidad, que es la esencia blanca que quiero respirar al pensar en ella. Es un deseo, un anhelo de lo que fue y de lo que está por llegar.

07 noviembre 2008

Por el centro de Madrid

Por el centro de Madrid, caminando y sin querer, puedes sorprenderte y ver...

a los gatos que lo pueblan...


lo invisible...


y hasta un ángel que te lleve de Madrid, al Cielo...





14 octubre 2008

Giro de rueda

De deseos y dudas se halla el otoño lleno.

Solapados colores abrigan la tierra.

Es otro giro de la rueda vital que advierte y recuerda que en ciclos naturales estamos, por muchos juegos que nos traigamos.

De poco sirve el espejo, pues no es hacia fuera donde se ha de mirar para poder verse.

Despertar al aquí y al ahora. Desintegrarse en el cambio y renacer un poco desconocido.

Es parduzco otoño.

14 septiembre 2008

La mesa

La mesa llena. Vacía. Limpia. Polvorienta. Mellada. Barnizada. Curva o cuadrada. De comedor o de estudio. En el distribuidor o en el jardín. Rota o nueva. La mesa.

En ocasiones, pongo un mantel nuevo y algún jarrón con flores para adornarla. Pero en realidad no la hacen más bonita: la cubren.

La mesa es y será en sí misma independiente de lo que tenga. Da igual la cantidad de cosas que se pongan sobre ella y la intención con la que se dejen o tomen. Ponga o quite yo, deje o tome otro, la mesa en sí, seguirá siendo y estando. Los objetos son transitorios, la mesa permanece: sencillamente, es.

Se mesa.

20 agosto 2008

Sigfrido

Hijo de Adán se vio obligado a seguir las huellas de Sigfrido para llamar al hombre. Durante muchos años el veneno del miedo recorrió sus venas, agarrotó sus músculos, se instaló en su espíritu haciéndole débil y temeroso hasta el punto de paralizarlo y convertirlo en una pretendida frágil marioneta para deleite de sus draconianas tutoras.

Ya quedó seca y yerma la bífida lengua que susurraba sus oídos, que tan pronto le protegía de todos los males, como le aterrorizaba de tantos otros.

Esas horribles agujas que atravesaron poco a poco sus carnes y prendían su acongojado espíritu han dejado de punzarle. Eran las llaves que abrían las puertas al niño. Ahora son las cicatrices del adulto. Y es que la bestia se alimentaba de un temor que él ya no sentía, pues de tanta angustia vertida, hasta esta se le agotó.

Frente al mayor drama presentado, a la angustia existencial conjurada por el dragón que urdió los mil y un temores, solo cabe presentarse desnudo, sin más coraza y escudo que la compasión y más arma que la espada en cuya hoja están inscritas las palabras: "El no condicionado".

Ni los rugidos oídos desde la lejanía, ni los coletazos, ni la iracunda mirada, ni la lengua de fuego detuvieron el encuentro que largamente había evitado. Pues ahora sabía el secreto para acabar con la bestia. El temor de ésta era que Sigfrido fuese libre de cualquier cadena que lo atase a ella. Las fauces escupieron fuego. Las llamas no lo tocaron. Con su espada frente a él, paró el terror rojo conjurado para devorarlo.

El ser tornó a Basilisco y quísole dar muerte con su mirada abismalmente ajena e infinitamente oscura. El caballero interpuso nuevamente la espada con un movimiento que desvió la fatal mirada, haciendo que la criatura sintiera como su propia cólera la consumía.

Con una mezcla de temor y compasión, el Hijo de Adán levantó la espada lentamente y la dirigió al corazón del gran lagarto. No erró. El corte que acabó con el dragón fue sentido como la visión aterradora en un espejo de sus obscenos actos. Una pizca de rencor, un reproche a tiempo hubieran bastado a la criatura para obtener fuerzas y contraatacar. Pero no lo hubo y quedó absorta, mientras se desangraba, sola ya.

29 junio 2008

¿Qué es el orgullo?

He visto muchos tipos de orgullo. El que viene con el dinero y el rancio abolengo. El que se toma de la tierra que te vio nacer. También está el que acompaña al triunfo o el que sigue al esfuerzo.

Durante mucho tiempo me he preguntado qué relación tenían las carrozas del arco iris con el orgullo. He intentando buscarlo entre en sus calles, recorridas por una explosión lujuriosa, pero no lo he visto. Y cuando parecía que todo era un circo y la decepción la maestra de ceremonias, lo encontré.

El orgullo no es multicolor, ni lascivo, no es ebrio, no es húmedo, no es de suave y blanca pluma, no es descarado, no es barbudo y barrigón, no es lentejuela, ni es de perfecto músculo bajo brillante aceite. Pero puede servirse de todo ello para revelarse ante los ojos bajo la forma de un "puer" de apenas quince años que salta alegre con sus amigos sobre la marea humana, para disfrutar del espectáculo. Y sentirse normal y orgulloso de lo que forma parte.

23 mayo 2008

Resiliencia




La resiliencia es la capacidad de una persona o grupo humano de sobreponerse a tragedias o periodos de dolor emocional. Le permite seguir proyectándose en el futuro a pesar de condiciones de vida difíciles, desarrollando recursos latentes que le protegen y le favorecen para desenvolverse, a menudo, en un nivel superior. 

El concepto de personalidad resistente está íntimamente ligado al existencialismo.




20 abril 2008

Rey, sí. Pero pastor.

Dawidh no era guerrero, era pastor.

Dawidh no batallaba contra los hombres, sino contra las bestias que mataban a sus ovejas.

No tenía infinita espada, sino breve honda.

No buscaba reinos que conquistar, tenía la tierra a sus pies.

No necesitaba una corona sobre su cabeza porque ya tenía un cielo.

No se cubría de dorado metal, sino de blanco corazón.

Buscando a sus hermanos conoció a Goliat y el temor que despertaba en los demás.

Dawidh se enfrentó no al guerrero Goliat, sino al gigante que amedrentaba el espíritu de su pueblo, a la tormenta que encongía los corazones y al abandono de la esperanza de los hombres. Y desplegó, ante el enemigo de todos, el que nos atenaza por dentro, su arma. No grandiosa y tronadora, pero sí rápida y mortal.

Goliat cayó y el pastor que había en Dawidh también. El guerrero despertado nunca se extinguiría: le entronaría. Rey, sí. Pero pastor.

Sombras



Despierto. Apenas hay sonidos. Miro. Un poco de luz atraviesa las cortinas y se hace camino hasta el techo. Veo fragmentos de vida, sombras observadas desde mi mundo privado. Es un tempo detenido, es el aquí y el ahora, es el virtuosismo de la contemplación, es un teatro blanco con actores de carbón que caminan, se detienen, caminan...

Protagonistas indirectos de mi inesperada mirada, aún somnolienta. Me muestran el pulso de la ciudad, siluetas en el tiempo, como una película muda, en blanco y negro. Caminan, se detienen, caminan...

Sombras chinescas que dejan volar mi imaginación. Ánimas. Anónimas. Efímeras. Esencia de mi inspiración. Y todas, todas... Caminan, se detienen, caminan...

14 enero 2008

Así murió Peter Pan...

Peter Pan murió porque no pudo vivir en otro mundo, sino en este.

Peter Pan murió cuando se dio cuenta de que era inútil detener el tiempo para él, si seguía transcurriendo para las personas que amaba.

Vio su tumba cuando entendió que no podía vivir solo.

Desapareció cuando Nunca Jamás se convirtió realmente en Nunca Jamás.

Dejó de brillar cuando este mundo le consumió.

Le mató un despertador que le ató a una eterna condena. Acabó con él el filo de una sonrisa un día en el trabajo.

Terminó con su existencia la siniestra ciencia que mueve el mundo.

Se precipitó al vacío cuando el brillante polvo de Campanilla dejó de funcionar.
Sí, un día se miró al espejo y su reflejo le resultó extraño. Se dio cuenta de que Peter Pan había muerto. Temió que el lento transcurso del tiempo le hiciera creer si no fue todo un sueño y que se preguntara si alguna vez fue, realmente, Peter Pan.

19 diciembre 2007

X+Krd07


La Navidad de las mil caras es...

La que aburre y la que sorprende.
La única y la de siempre.
La de los de aquí y la de los de allá.
La de los que estuvieron y la de los que vendrán.
La blanca y la multicolor.
La de luces y la de sombras.
La que se vende y la que no se compra.
La de Papá Noel y la de los Reyes Magos.
La esperada y la repudiada.
La solitaria y la multitudinaria.
La íntima y la compartida.
La mía y la vuestra.
Tú Navidad... Hazla tuya.